Por Carlos Avendaño.
En Sinaloa, ya ni los escoltas de la hija del gobernador están a salvo. El crimen organizado ha dejado claro que no necesita ruedas de prensa para mandar mensajes: sus comunicados son ráfagas de balas. Y el mensaje fue tan simple como brutal: si podemos atentar contra quienes protegen a la familia del gobernador, podemos hacerlo contra cualquiera. Nadie está a salvo en Sinaloa. Ni tú, ni yo, ni siquiera los que presumen escoltas, blindajes y convoyes. Mientras el gobierno sigue vendiendo la farsa de que “todo está bajo control”, la realidad responde con casquillos en el pavimento. Porque en Sinaloa no hay control, hay miedo por todos lados. No hay paz, hay silencio forzado. No hay Estado de derecho, hay un Estado de rodillas. Este ataque desnuda la podredumbre del sistema de seguridad estatal: frágil, rebasado y completamente sometido. Los criminales no solo pueden golpear cuando quieran y a quien quieran, sino que también pueden reírse en la cara del poder. Y si el Estado no puede garantizar la seguridad ni siquiera de los suyos, sobreviene la pregunta obligada: ¿Qué esperanza le queda al ciudadano común que cada mañana sale a ganarse la vida sin escoltas ni blindaje? La respuesta es por demás que incómoda, pero inevitable: ninguna. “En Sinaloa, el miedo no es un síntoma, es la política de Estado”…
La violencia en Sinaloa no solo cobra vidas, también cobra facturas económicas. Cada balazo es un empleo menos, cada levantón es una inversión que se esfuma, cada “ajuste de cuentas” es un negocio que baja la cortina. Y mientras tanto, el gobierno sigue vendiendo la farsa de que es la sequía la que seca nuestra economía. Mentira. No es la falta de agua lo que asfixia a Sinaloa, es la falta de seguridad. Los ciudadanos vivimos atrapados entre dos muros: el del miedo y el de la incertidumbre. Aquí no hay estado de derecho, ni liderazgo político real; solo un vacío de poder ocupado por quienes imponen la ley del plomo. Que no nos vengan con cuentos de “ya está lloviendo” o de “todo está en calma”. El verdadero diluvio que nos arrasa es la violencia, y el gobierno prefiere abrir paraguas de excusas antes que aplicar la ley. El desempleo no se combate con discursos ni con mañaneras, sino con seguridad real, con gobernantes que se ensucien las manos trabajando, no justificándose. Porque si algo está por demás claro, es que Sinaloa no se hunde por la sequía, Sinaloa se hunde por la cobardía oficial. Si el gobierno no hace su parte, será el pueblo quien tenga que tomar la voz que no pueden silenciar las balas, esto por decir lo menos, porque lo más sería que la gente se levante en armas…
Ricardo Madrid Pérez, flamante presidente del Partido Verde Ecologista Mexicano en Sinaloa, ya anda tirando los anzuelos y coqueteando de manera descarada a José Domingo Vázquez Márquez. Y esto no es obra de la casualidad: el cálculo es por demás que frío como un quirófano. En 2024, Mingo Vázquez sacó 45,632 votos contra los 46,120 que llevaron a Gerardo Vargas al poder. La diferencia fue un suspiro de 488 votos. Ahora, súmele el “verde esperanza” del PVEM, ese partido que se pinta de ambientalista, pero que en la práctica se dedica a trasplantar candidatos reciclados. Esta ecuación está por demás que sencilla: con Mingo, Madrid podría presumir que sí sabe ganar, Mingo tendría finalmente su pase dorado a la alcaldía de Ahome, y el PVEM dejaría de ser partido satélite para convertirse en partido parásito con beneficios. Aquí todos saldrían felices porque: gana el partido, gana Madrid, gana Mingo… y pierde, como siempre, el electorado, que seguirá comprando espejitos de colores disfrazados de proyectos verdes. A poco no, estimado lector…
MORENA acota el control presupuestal de Adán Augusto: el reino se achica. El coordinador morenista en el Senado, Adán Augusto López Hernández, amaneció con menos poder en la bolsa: perdió el control total del presupuesto de su bancada. Y el golpe llegó justo cuando su exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez, alias “La Barredora”, aterrizó en México tras ser expulsado de Paraguay y fue enviado directo a Almoloya, la misma jaula que albergó a “El Chapo” y compañía. La senadora Guadalupe Chavira dejó claro que ahora el ex secretario de Gobernación deberá “consultar e informar” cada peso del presupuesto, y que las decisiones se tomarán por voto de la bancada. En palabras menos elegantes: se acabó la caja chica personal y la discrecionalidad del “hermano incómodo” de la 4T en el Senado. Más que un simple ajuste administrativo, la jugada huele a deslinde político. MORENA no se lava las manos, pero sí las uñas: nadie quiere que los billetes de la bancada se mezclen con la sombra de Bermúdez y sus presuntos nexos criminales. La pregunta obligada: ¿Adán Augusto perdió poder por los reclamos internos o porque alguien en Palacio Nacional decidió que era hora de cortarle las alas antes de que la mancha del escándalo lo alcanzara? “En Morena no cortan cabezas, las cercenan con bisturí político”…
El sur de México, esa “joya de la corona” de la 4T, hoy parece más bien bisutería barata: brilla en el discurso, pero en la realidad da puras vergüenzas. Mientras en el centro y en el norte del país se avanza a tropezones, el sur se desploma con un -3% de crecimiento en el segundo trimestre. Y no es casualidad: ya lleva cuatro trimestres seguidos en caída libre. ¿La paradoja? Es precisamente ahí donde la 4T ha tirado la casa por la ventana con los apoyos sociales, los elefantes blancos y los caprichos sexenales disfrazados de “obra pública”. Llámese Tren Maya, Dos Bocas o cualquier otra ocurrencia que en los papeles promete desarrollo y en la realidad solo deja deudas y frustraciones. Estados como: Veracruz, Tabasco, Quintana Roo, Yucatán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Campeche, tienen tanto “Bienestar” que ni siquiera pueden despegar. Con tanto dinero repartido en programas clientelares, la economía debería estar floreciendo; pero en vez de cosechas tenemos puro estancamiento. La 4T prometió convertir al sur en la locomotora del desarrollo y terminó dándole el papel de vagón descompuesto. “El sur no es la joya de la corona, es la factura impagada de un proyecto que confundió gasto con progreso”…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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